El astrofísico e investigador Jacques Vallée acaba de documentar en el séptimo volumen de sus diarios, Forbidden Science (2026), el traslado encubierto de un experto militar en visión remota a un complejo subterráneo estadounidense para interactuar con una entidad anómala. Según los registros aportados entre 2021 y 2024 por el informante, apodado «Gilbert», los ingenieros de la instalación recurrieron a capacidades parapsicológicas humanas tras fracasar en sus intentos técnicos de descifrar los patrones lumínicos que emitía un sujeto de 1,80 metros confinado en el laboratorio; un expediente que Vallée ha respaldado empíricamente mediante la revisión de documentos originales y que ha vuelto a la primera línea mediática tras su intervención del 15 de septiembre de 2026 junto al periodista Ross Coulthart.
Un complejo sin insignias y una morfología bioluminiscente
La documentación entregada a Vallée describe una incursión táctica ciega. El especialista en visión remota fue transportado en un vehículo cerrado que le impedía cualquier referencia visual del exterior, adentrándose en el interior de una formación montañosa hasta desembarcar en una instalación subterránea. El entorno descrito correspondía a un laboratorio de alta tecnología, operado por hombres y mujeres uniformados que, por protocolo de seguridad, no portaban parches, rangos ni distintivos que permitieran identificar la rama militar o la agencia de inteligencia a cargo del proyecto.
El objetivo de la operación se encontraba dentro de una gran sala: un ser de más de 1,80 metros de altura carente de rasgos faciales o corporales definidos. La característica anatómica dominante era la emisión de luz desde distintos puntos de su anatomía. Los informes técnicos redactados por el informante no logran determinar si la bioluminiscencia era una propiedad fisiológica intrínseca del organismo o si estaba generada por una interfaz tecnológica que recubría a la entidad, ya fuera un traje de soporte vital, un arnés de contención lleno de cableado o un dispositivo de seguridad perimetral.
La matriz de comunicación: Datos empíricos y estímulos lumínicos
Los responsables del laboratorio habían chocado contra un muro técnico. Ante la imposibilidad de establecer un protocolo de traducción efectivo mediante tecnología estándar, el programa incorporó a «Gilbert» para utilizar sus capacidades psíquicas como puente de decodificación.
El proceso de interacción se prolongó durante horas y generó métricas tabuladas. La entidad respondía a los estímulos y preguntas formuladas emitiendo secuencias de luces específicas. El papel del especialista consistía en interpretar dichas ráfagas lumínicas, registrar sus impresiones cognitivas y volcarlas en una matriz de datos. Los registros documentales evaluados por Vallée muestran resultados mixtos:
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Bloques nulos: Preguntas que no generaron ninguna respuesta o reacción en los patrones de luz de la entidad.
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Bloques inconsistentes: Datos fragmentados que arrojaron impresiones ambiguas, imposibles de catalogar en un sistema binario o de lenguaje complejo.
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Bloques consistentes: Respuestas repetitivas y estables que coincidían de manera milimétrica con los resultados obtenidos por los científicos de la base en experimentos anteriores.
Vallée examinó físicamente cinco páginas mecanografiadas y las tablas de resultados generadas durante el experimento, confirmando que no hubo administración de narcóticos ni alteraciones químicas en el organismo del informante durante la sesión.
La filtración de la identidad: El rastro del Mayor Ed Dames
El investigador francés ocultó la identidad real del sujeto bajo el seudónimo de «Gilbert» alegando acuerdos de confidencialidad y la protección de fuentes clasificadas. Sin embargo, la trazabilidad de los datos biográficos expuestos en los diarios ha permitido cruzar variables hasta señalar un nombre concreto dentro del aparato militar estadounidense.
El analista español Aleix de la Torre ha identificado al sujeto como Ed Dames, Mayor del Ejército de los Estados Unidos y figura central del proyecto Stargate de visión remota impulsado por la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA). La correlación de datos es matemáticamente exacta: Vallée declaró recientemente al periodista Ross Coulthart haber conocido a «Gilbert» cuando este tenía 22 años. Dames tenía exactamente 22 años en 1971, año en el que Vallée estableció contacto por primera vez con el Stanford Research Institute (SRI), el epicentro donde se diseñaron los protocolos militares de visión remota. El momento de la publicación del libro corrobora esta línea de investigación. Dames falleció en marzo de 2026, lo que liberó a Vallée del pacto de silencio para incluir el caso en su manuscrito publicado apenas tres meses después, en junio de este mismo año.
Durante su reciente comparecencia pública junto a George Knapp, Robert Bigelow y Colm Kelleher, Vallée fue interrogado sobre la posibilidad de testificar ante el Congreso de los Estados Unidos para validar la existencia de este laboratorio montañoso y los programas de comunicación no humana. Su respuesta marcó el límite exacto de su trazabilidad documental: «Esa no es mi información. Yo no estaba allí».
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