
Setenta y una horas en la Luna bajo registro instrumental continuo
Durante la misión Apolo 16, Duke y el comandante John Young permanecieron 71 horas en las tierras altas de Descartes, completando tres actividades extravehiculares con un total de 20 horas y 14 minutos fuera del módulo. Toda la operación estuvo monitorizada en tiempo real mediante telemetría médica, comunicaciones de radio abiertas y cámaras de televisión en color controladas de forma remota desde Houston.
El piloto explicó que la totalidad de los eventos visuales inusuales reportados por las tripulaciones de la época corresponden a causas físicas concretas: partículas de condensación congelada procedentes del sistema de control de reacción (RCS), fragmentos de aislamiento térmico desprendidos tras la separación de etapas o destellos producidos por rayos cósmicos que atravesaban la retina de los astronautas, un efecto documentado médicamente desde las primeras misiones orbitales.
Óptica espacial y el origen de las confusiones visuales
Las afirmaciones de Duke abordan directamente décadas de especulaciones alimentadas por grabaciones borrosas y transcripciones de audio descontextualizadas. En el vacío espacial, la ausencia de atmósfera altera la percepción de profundidad y escala; cualquier diminuto cristal de hielo a escasos centímetros de la ventanilla, iluminado por la radiación solar directa contra la negrura del espacio, adquiere en cámara la apariencia de un objeto distante que se desplaza a velocidades hiperbólicas.
La telemetría de radar del Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Goldstone y las estaciones de seguimiento en Madrid y Camberra rastrearon continuamente las trayectorias de ida y retorno de las naves Apolo sin registrar ninguna interferencia de tráfico orbital no coordinado.
La postura dispar entre los veteranos del programa Apolo
La declaración de Duke contrasta con las posturas defendidas en su momento por otros miembros del cuerpo de astronautas, como Edgar Mitchell (piloto del módulo lunar del Apolo 14) o Gordon Cooper (misiones Mercury-Atlas 9 y Gemini 5), quienes expresaron su convicción de que agencias gubernamentales ocultaban información sobre visitas extraterrestres. No obstante, al ser consultado sobre si existió alguna orden de silencio institucional impuesta por la dirección de la NASA o el Departamento de Defensa, Duke negó haber recibido presiones o protocolos de clasificación específicos para ocultar anomalías visuales.
De los 24 astronautas que viajaron a la órbita de la Luna entre 1968 y 1972, ninguno de los informes técnicos oficiales ni de los registros de telemetría desclasificados recoge el avistamiento de un vehículo de procedencia desconocida en maniobra de aproximación a las naves del programa.
#Zonaovni #NASA #Apolo16 #CharlieDuke #Espacio #Ciencia #UAP #OVNI #Astronomía #CarreraEspacial