Un equipo de investigadores liderado por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins ha identificado un nuevo cráter de impacto de 222 metros de diámetro en la superficie lunar, originado en la primavera de 2024. El hallazgo, realizado mediante el análisis continuado de imágenes de la cámara LROC del orbitador de la NASA, revela que la formación está rodeada por una anómala «mancha fría» de siete kilómetros de ancho, un fenómeno térmico inusual que los científicos ahora tienen la oportunidad de estudiar en tiempo real.
Un evento astronómico de rareza centenaria
Bautizado preliminarmente como cráter McGetchin, sus dimensiones lo convierten en la mayor estructura de este tipo detectada desde el inicio de la misión Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) en 2009. Supera en 70 metros al anterior impacto que ostentaba el registro máximo. Los modelos de producción espacial de la agencia proyectan que las colisiones capaces de generar una depresión de esta magnitud en la Luna ocurren, estadísticamente, una vez cada 132 años.
Su formación reciente permite a los equipos del Jet Propulsion Laboratory (JPL), la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) e Intuitive Machines medir la alteración geológica exacta de un impacto completamente fresco, antes de que procesos superficiales progresivos, como la erosión producida por micrometeoritos o el clima espacial, modifiquen la zona.
La anomalía de las firmas térmicas nocturnas
Los mapas elaborados con el instrumento Diviner Lunar Radiometer de la LRO muestran una alteración extrema de la temperatura alrededor de McGetchin. Estas áreas frías, documentadas alrededor de cráteres recientes de entre 30 metros y 2 kilómetros, presentan registros sustancialmente más bajos que el regolito circundante durante la noche lunar. La extensión geométrica de este enfriamiento excede con creces el perímetro físico del propio cráter, proyectándose a través del terreno a lo largo de decenas o cientos de radios de distancia desde el punto cero del impacto.
Descompactación del regolito lunar
Los modelos termodinámicos empleados por los investigadores indican que esta caída drástica de las temperaturas nocturnas se origina por una descompactación brusca de la capa superior de polvo lunar provocada por la onda de choque. Esta pérdida de densidad en los primeros centímetros del suelo genera una menor inercia térmica, incapacitando al material para retener el calor de la radiación solar diurna. La misión Apolo 16, lanzada en abril de 1972, aterrizó directamente sobre los márgenes de una de estas formaciones térmicas de baja intensidad, permitiendo extraer las primeras muestras geológicas in situ de un área sometida a este tipo de alteración estructural de impacto.
#Zonaovni #NASA #Espacio #Ciencia #Luna #Astronomía #MisterioEspacial