El primer ufólogo de la historia era gallego: el método científico de Óscar Rey Brea para registrar ovnis en 1945

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Dos años antes de que el piloto estadounidense Kenneth Arnold popularizara el término «platillo volante» en 1947, el coruñés Óscar Rey Brea ya documentaba avistamientos aéreos anómalos mediante un riguroso análisis estadístico y astronómico. Este auxiliar del Centro Meteorológico de Galicia transformó una simple curiosidad surgida al final de la Segunda Guerra Mundial en la primera metodología empírica aplicada al fenómeno de los objetos voladores no identificados, estructurando un catálogo de casos reales y distanciándose del misticismo para analizar los cielos bajo el prisma de la astrofísica.

Registros de vuelo antes del incidente Roswell

La recopilación de datos de Rey Brea (nacido en La Coruña en 1923) arrancó tras su paso militar por la División Azul. En 1943, durante su estancia en el frente ruso de Pushkin, documentó un fenómeno aéreo de trayectoria inusual. Posteriormente, en 1945, su familia observó sobre el cielo coruñés una serie de objetos que, por su comportamiento cinemático y velocidad, resultaban imposibles de clasificar como armamento aeronáutico derivado de la guerra europea recién terminada. A partir de esa fecha, el investigador comenzó a anotar y clasificar las variables atmosféricas y espaciales de cada incidente reportado.

Meteorología, estadística y la hipótesis de Marte

El Boletín Oficial del Estado confirma su plaza en el Cuerpo Especial de Observadores de Meteorología, asignado al Centro Meteorológico de Galicia. Desde allí, empleó su formación autodidacta en física y cosmología para buscar patrones cuantificables. Junto a investigadores como Eduardo Buelta, impulsó una evaluación basada en la categorización de testimonios civiles y militares. Fruto de esta criba matemática, Rey Brea formuló la teoría de los «ciclos bienales», postulando que las oleadas de avistamientos coincidían exactamente con los perigeos de Marte. Un análisis computarizado posterior realizado con el Catálogo Unificado de Casos OVNI demostró que esta correlación estadística sí se sostuvo de forma aislada entre 1949 y 1953, introduciendo por primera vez la falsabilidad y la comprobación de datos en un campo hasta entonces dominado por los relatos orales.

El desmantelamiento empírico del fraude de Ummo

Su rigor técnico lo llevó a confrontar públicamente las narrativas comerciales del fenómeno. En la década de 1950 publicaba artículos advirtiendo sobre la «psicosis colectiva» en los reportes aéreos, logrando que sus textos sobre astrofísica y relatividad superasen los filtros académicos y se publicaran en la ‘Revista de Aeronáutica y Astronáutica’ del Ministerio del Aire. En 1972, la revista ‘Stendek’ imprimió su estudio pericial sobre las célebres fotografías del supuesto ovni de San José de Valderas, epicentro del caso Ummo. Mediante un análisis fotogramétrico de los ángulos de incidencia de la luz, Rey Brea demostró que los objetos capturados en los negativos eran maquetas de plástico translúcido suspendidas por un hilo de nailon.

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