Un análisis espectroscópico de alta resolución ha detectado una presencia inusualmente elevada de nitrógeno molecular (N₂) en la coma del cometa 3I/ATLAS, revelando proporciones que superan los registros habituales en este tipo de objetos celestes. El hallazgo, obtenido mediante observaciones con instrumental óptico de alta precisión, proporciona datos empíricos sobre las condiciones térmicas y químicas de la zona de formación del cuerpo atávico.
Análisis espectral y abundancia de volátiles
Las emisiones registradas en las bandas espectrales permitieron identificar las firmas características del catión de nitrógeno molecular. La proporción medida entre el nitrógeno y el monóxido de carbono (N₂/CO) en 3I/ATLAS sitúa a este cometa entre los escasos ejemplares conocidos con una química rica en nitrógeno atómico y molecular no procesado.
Dado que el nitrógeno molecular requiere temperaturas inferiores a los 20 kelvin (-253,15 °C) para quedar atrapado de forma estable en la matriz de hielo amorfo, la retención de este gas en cantidades masivas demuestra que el núcleo del cometa se ensambló en una región térmicamente aislada y extremadamente fría del disco protoplanetario.
Implicaciones en la termodinámica del sistema solar primigenio
El nitrógeno suele presentarse empobrecido en la mayoría de los cometas observados debido a la desgasificación y al calentamiento progresivo durante sus órbitas. La presencia de N₂ sin alteraciones térmicas significativas en 3I/ATLAS confirma que el objeto ha mantenido una estructura criogénica preservada desde su origen.
Los datos recopilados por la sonda Rosetta en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko habían establecido previamente una relación N₂/CO de (5,7 ± 1,5) × 10⁻³, mientras que las lecturas obtenidas en 3I/ATLAS superan sustancialmente dicho umbral.