Un instrumento miniaturizado integrado en nanosatélites de tipo CubeSat ha logrado multiplicar por diez el tiempo de antelación con el que se detectan las tormentas solares dirigidas hacia la Tierra. El dispositivo permite captar la trayectoria de las eyecciones de masa coronal a gran distancia, ampliando la ventana de respuesta técnica para salvaguardar redes eléctricas, satélites de navegación y sistemas de comunicaciones de alta frecuencia.
Miniaturización aplicada a la meteorología espacial
Hasta ahora, las mediciones dependían casi en exclusiva de observatorios espaciales de gran tonelaje situados en el punto de Lagrange L1, los cuales ofrecen márgenes de maniobra reducidos, de entre 30 y 60 minutos antes de que la onda de choque cargada de partículas alcance la magnetosfera. La integración de este nuevo sensor en constelaciones de satélites de menor tamaño amplía la cobertura de monitorización continua y reduce los costes de producción y puesta en órbita.
Medición de parámetros electromagnéticos en tiempo real
El sensor analiza de forma constante las variaciones en la densidad de los protones de alta energía y la orientación del campo magnético interplanetario. Al procesar estos datos a bordo y transmitirlos sin intermediación a las redes de antenas terrestres, los sistemas analíticos calculan la geometría de la masa de plasma solar y determinan la polaridad con la que impactará contra la Tierra.
Durante las tormentas geomagnéticas de mayo de 2024, registradas con el nivel G5 en la escala de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, se produjeron caídas de tensión y fallos de posicionamiento en el hemisferio norte. El uso de esta nueva tecnología en misiones orbitales amplía el margen operativo hasta las 10 horas antes de que las partículas solares interactúen con la capa ionosférica.